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Nuestro veneno cotidiano

Un documental de Marie-Monique Robin.

Este documental fue presentado oficialmente a la prensa el pasado 17 de enero de 2011 en París, y luego exhibido en la Cadena Arte el 15 de marzo de 2011 simultáneamente en Francia, Alemania y Bélgica.

Marie-Monique Robin es autora también de “El mundo según Monsanto”

6 maneras en las que los alimentos son utilizados como armas

Por Activist Post, 25 de julio de 2011 (Con la colaboración de Rady Ananda)



Las personas que padecen hambre harán cualquier cosa para poder comer, lo que significa que aquellos que tienen el control sobre los alimentos lo utilizarán en beneficio propio. Henry Kissinger, en 1974, ya sugirió el uso de los alimentos como arma para la reducción selectiva de la población, según aparece en un informe clasificado de 200 páginas: National Security Study Memorandum 200: Implications of Worldwide Population Growth for U.S. Security and Overseas Interests (Implicaciones del crecimiento de la población mundial para la seguridad de Estados Unidos y de interés en el exterior). La idea principal es la de que debieran cancelarse las ayudas alimentarias a los países en desarrollo hasta que se aprobasen políticas de control de la natalidad:

Hay un precedente ya establecido sobre el uso de la planificación familiar en la evaluación de las necesidades de asistencia por parte de la AID ( Agencia para el Desarrollo Internacional) y otros grupos consultivos. Dado que el aumento de la población es un factor determinante en la necesidad de más alimentos, la asignación de los escasos recursos del plan PL-480 (Alimentos para la Paz) debe de tener en cuenta las medidas de control de la población, así como la producción de alimentos. No obstante, es importante la forma de llevarlo a cabo, y se debe evitar que parezcan medidas coercitivas. 

(El control de la población mediante el maíz espermicida, como señala William Engdahl)

Por lo tanto, el alimento es utilizado como cualquier otro método de colonización imperial para obligar a los países a aplicar las políticas deseadas por los que controlan. En particular, esta táctica sólo funciona como un arma contundente en los territorios en los que se produce un severo colapso económico y con pocos recursos para la producción de alimentos. Hoy, sin embargo, parece que el mundo entero estuviese recibiendo todo un arsenal de bombas basadas en los alimentos, ya que se está produciendo un ataque múltiple para impedir el acceso a los alimentos a muchas personas. En otras palabras, lo que ha sido una táctica ya utilizada hace 40 años en el control de la ayuda alimentaria para la reducción de la población, se ha vuelto ahora algo más complejo y amplio.

Debido a la consolidación de la agricultura corporativa, regulada centralmente a nivel global, se está produciendo una especulación con los alimentos y las materias primas, mientras que los productos químicos y la modificación genética campan a sus anchas, con escasez de alimentos, bien sea real o una manipulación, hay una guerra que se está librando y que utiliza los alimentos como principal arma. No se trata únicamente de una guerra por la comida, sino más bien una guerra contra la población en general.. Por lo tanto, es crucial entender las tácticas que utilizan para defenderse de ellas.

Hay seis maneras diferentes de utilizar los alimentos para hacer la guerra contra la población:

1.- Aumento del precio de los alimentos: la inflación del precio de los alimentos está afectando en todos los rincones del mundo, siendo los pobres los que se llevan la peor parte. La FAO indicó que el precio de los alimentos aumentó en 3 puntos, pasando a 234 puntos en el mes de junio, con un aumento del 39% en un año. Este aumento de los precios está causando hambruna y disturbios en muchas regiones pobres del mundo, pero también está empezando a castigar a la clase media de los países industrializados. El precio de los alimentos está subiendo principalmente por un dólar muy devaluado debido a la impresión de grandes cantidades de dinero y la especulación de Wall Street. Tal vez sea más apropiado llamarlo manipulación de los productos básicos, no especulación. Como señalaba recientemente William Engdahl: “La capacidad de manipular los precios de los alimentos básicos en todo el mundo a voluntad, con independencia de la oferta y la demanda, es algo muy reciente…Hasta la crisis de los cereales de mediados de los años 1970 no había un precio mundial único para los cereales, el precio de referencia para todos los alimentos y productos alimenticios”. 

Lo que favorece la especulación de los productos básicos no es sólo la devaluación del dólar, sino también las preocupaciones de falta de suministros debido a diversos factores, que pueden producir escasez de alimentos debido a unas condiciones meteorológicas extremas o por epidemias. Independientemente de lo real o manipulada que esté la escasez de alimentos, los precios de los alimentos seguirán subiendo debido a una mayor demanda y a un dólar que se debilita cada vez más. Afortunadamente hay forma de protegerse de la inflación de los alimentos y de la guerra de los alimentos en general.

2.- Falsa escasez: A través del control de la oferta la escasez de alimentos se ha utilizado como arma para generar conflictos regionales, para promover misiones de paz, como la zanahoria que se coloca en la política exterior, como ya indicó Kissinger en 1974, en el Memorando 200. Los ejemplos más recientes los podemos encontrar en las negociaciones en curso en Corea del Norte, que constantemente sostiene el arma nuclear sobre la cabeza de Occidente a cambio de alimentos. Somalia, que era autosuficiente en alimentos hasta la década de 1970, se ha convertido en un Estado fallido debido a la escasez de alimentos. De manera significativa, la situación de Somalia y el hambre que padece puede estar causado por un colapso económico inducido. De hecho, se ha señalado que el factor fundamental de la revolución egipcia ha sido la falta de alimentos.

Debido a la consolidación empresarial en cultivos básicos como el maíz, la soja y el trigo, y el control centralizado de la ayuda alimentaria, ahora es fácil manipular y crear la sensación de una escasez de alimentos. Pero también se están produciendo eventos climáticos adversos que destruyen la producción de regiones enteras, como la ola de calor que asoló Rusia el verano pasado, que les llevo a restringir las exportaciones de trigo. A esto algunos lo denominan la guerra por los alimentos. Muchos países que ya habían firmado contratos con Rusia no se mostraron de acuerdo, y los movimientos proteccionistas tuvieron efectos globales sobre el precio de los alimentos. En otras palabras, la escasez de alimentos ya no es un problema local, ya que estando interconectado el sistema alimentario los problemas locales ya afectan a la comunidad global.

3.-Aditivos químicos: Los aditivos químicos, los pesticidas y conservantes, sólo pueden ser vistos como un arma que se encuentra en la agenda de la despoblación. Los productos químicos inventados en los laboratorios no fueron pensados para el consumo humano. Sólo pueden atribuirse a un intento deliberado de diezmar lentamente a la población. Muchos alimentos y bebidas contienen flúor, aspartamo o glutamato monosódico (MSG), que son bien conocidos por tener efectos nocivos sobre la salud. Otras creaciones de los laboratorios, como el jarabe de maíz con alto contenido en fructosa (JMFA) también en poco recomendable, existiendo pruebas de la presencia de mercurio en el jarabe de maíz. Es difícil encontrar alimentos que no contengan aspartamo o fructosa, mientras que los dulces y el chicle contienen aspartamo. Se estima que cada estadounidense consume de media unas 12 cucharaditas de fructosa al día, mientras que la población joven consume casi el doble. “El mercurio es tóxico en todas sus formas. Teniendo en cuenta la alta cantidad de contenido en fructosa en el jarabe de maíz que es consumida por los niños, puede ser una fuente adicional de consumo de mercurio que debe ser tenida en cuenta”, dijo el Dr. David Wallinga, de Política Agrícola y Comercial, cuyo estudio encontró en casi un tercio de los alimentos con jarabe de maíz con alto contenido en fructosa cantidades no despreciables de mercurio. 

Los plaguicidas en encuentran en la categoría de aditivos químicos; los pesticidas, especialmente por su uso en los transgénicos (toxinas Bt). Todos ellos pasan al torrente sanguíneo, y se ha observado su presencia en el 80% de los niños que nacen. Se cree que estas toxinas se adquieren por el consumo de maíz y soja transgénica, y de los animales que se alimentan de ellos. Un reciente estudio demostró que el producto encontrado con más asiduidad en un viejo conocido, el glifosato, que es la causa de defectos de nacimiento y otros problemas de salud. Sin embargo, a pesar de todos estos efectos nocivos sobre la salud, las autoridades siguen manteniendo la aprobación de uso, y se siguen acumulando de nuestro organismo. Son tan persistentes que parece imposible escapar de ellos, pero todavía es posible comer como un ser humano.

4.- Aprobación de nuevas leyes: Al restringir la libertad de alimentarnos, los organismos reguladores están creando de forma deliberada una dependencia de la Industria, que controla totalmente los alimentos básicos. Controla el maíz, el trigo, la soja y el arroz, haciéndonos dependientes de las fuentes de alimentos. En Estados Unidos, las agencias reguladoras y sus compinches, como la USDA, tratan de eliminar la competencia a través de una excesiva regulación. Esta restricción en la libertad para alimentarnos que está sucediendo en todo el mundo, se debe a una iniciativa global que actúa de arriba abajo impulsada por organismos internacionales de regulación, tales como la Organización Mundial del Comercio y las Naciones Unidas.

(Bajo regulaciones gubernamentales, se está desposeyendo de la tierra a las personas y son alquiladas a las Corporaciones Multinacionales, a los gigantes de la minería o de la Agroindustria. Los alimentos que se cultivan en estas tierras no son para los desposeídos de las tierras, sino que son exportados. Etiopía, la tierra del hambre, es un ejemplo de esto).
Se trata de una compleja agenda, interconectada, que obliga a los productores independientes a doblegarse, beneficiando a las estructuras corporativas globales. Las agencias reguladoras son una de las principales armas desplegadas contra una vida no excesivamente dependiente.

5.- Modificación genética: Hay muchas razones para evitar el consumo de alimentos modificados genéticamente, desde las preocupaciones por la salud hasta el no apoyar unos alimentos producidos por las Corporaciones. Los alimentos modificados genéticamente son el camino para el monopolio sobre la vida humana a través de una tecnología patentada , y la destrucción del medio ambiente mediante la utilización de productos químicos y la extensión del monocultivo. Los transgénicos están omnipresentes en los Estados Unidos, y se estima que ya el 70% de la dieta estadounidense los contiene. Algunos países europeos y otras regiones, los han rechazado. Hungría ha destruido recientemente los cultivos ilegales de maíz transgénico y considera aprobar que la comercialización de estas semillas sea un delito grave. Sin embargo, debido a la presión de las Corporaciones y la presión política, los países que eran más reticentes se están viendo obligados a aceptarlos. Todo a pesar de la contaminación del medio ambiente. Mientras tanto, el control se ejecuta mediante una compleja maraña de patentes y leyes, donde el nuevo organismo creado representa la originalidad y supone el control sobre el organismo natural del que se partió.

6.- Las condiciones climáticas: las condiciones atmosféricas adversas afectan a la escasez y el aumento del precio de los alimentos. Si echamos un vistazo a las zonas que están siendo especialmente afectadas por estos factores, veremos que son áreas de producción de alimentos. Estos fenómenos naturales pueden ser explotados por los especuladores y los Gobiernos. Sin embargo, con la modificación del clima, en la que intervienen la elite globalista, o el mismo Bill Gates, surge la preocupación de si los Gobiernos pueden utilizar el clima como un arma que deliberadamente desata una guerra por los alimentos. Las acusaciones han sido lanzadas en este sentido, si bien algunos descartan que se pueda controlar el tiempo con fines perversos, pero no se puede ignorar el documentado presentado en 1996 por la Fuerza Aérea, titulado Controlar el clima en 2025 (pdf), en el cual se dice en la página 10: “La modificación del clima dentro de las operaciones militares”:

Como medida ofensiva se podría crear una falsa sensación producida por unas condiciones climáticas virtuales… de modo que el enemigo tomase decisiones que nos favoreciesen en lugar de a ellos. Esto también podría servir para enmascarar o disfrazar nuestras actividades de modificación del clima. 

También es importante la capacidad de modelar un sistema no lineal extremadamente complejo para modelar el clima global que pueda predecir con exactitud los cambios en las variables que influyen… 

Posiblemente con el tiempo suficiente y las condiciones adecuadas se pueda conseguir un tiempo “hecho a medida”.

Esto sin duda sería el objetivo definitivo para cualquiera que pretendiese utilizar los alimentos como arma de control. Esta posibilidad no debe ser descartada sin más, sino que se precisa de una actitud abierta de investigación.

Como hemos visto, el control de los alimentos ocupa un amplio espectro, en una guerra declarada contra las personas, los Estados y las naciones soberanas. Los que controlan los alimentos pretenden minar la salud, la política y la economía, todo ello está integrado en su agenda. Sólo unas soluciones que contemplen todos estos aspectos podrían ser utilizadas como protección. Hay esperanza en los mercados alternativos, en el sistema de trueque, en las cooperativas locales. Daremos la bienvenida a tus ideas creativas que nos permitan preservar nuestra independencia. 

La verdadera libertad individual no puede existir sin seguridad e independencia económica. Las personas que tienen hambre o no tienen trabajo son carne de cañón para las dictaduras”. Franklin Roosevelt. 


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http://noticiasdeabajo.wordpress.com/2011/06/15/la-nueva-politica-de-escasez-de-alimentos/

Riesgos invisibles en la comida

SALUD | LOS GRANDES NIVELES DE POLUCIÓN SON ASIMILADOS POR NUESTRO CUERPO A TRAVÉS DE LA ALIMENTACIÓN
 
El mercurio en los grandes pescados y productos químicos como los plaguicidas se introducen en algún momento en la cadena alimentaria. A pesar que desde 2004 está en vigor el convenio de Estocolmo para evitar los Contaminantes Orgánicos Persistentes en nuestra dieta, la alimentación es uno de los mayores causantes de contaminación en nuestro cuerpo.

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Héctor Rojo Letón (Redacción)
Martes 26 de abril de 2011.  Número 148
 
El ‘efecto cóctel’, es decir, la existencia de varios contaminantes, aunque con niveles permitidos, en cada alimento, es la mayor preocupación de los especialistas.
“Generalmente, la producción de verduras de hoja verde así como productos animales como leche y huevos son de mayor preocupación sobre una posible contaminación”, indicaba la Organización Mundial de la Salud a principios de abril, después de que la propietaria de Fukushima vertiera miles de litros de agua contaminada al mar. Estas recomendaciones sirven realmente para cualquier contaminante que esté presente en la cadena alimentaria.

La contaminación por plutonio no sólo llega a través de las fugas y accidentes de centrales. Según la Agencia para las Sustancias Tóxicas y Registro de Enfermedades (ATSDR, por sus siglas en inglés) de EE UU, las pruebas de armas nucleares son “la fuente de la mayor parte de plutonio en el ambiente”. En el Estado español, la mayor fuga de plutonio fue la desatada por las bombas de Palomares (Almería), de la que todavía quedan restos en los alrededores. Un estudio de la Universidad de Sevilla confirmó en 2010 la presencia de este metal en sedimentos marinos del Mediterráneo. “Nadie ha estudiado todavía si ha penetrado en la cadena alimentaria”, explica Eduard Rodríguez Farré, investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (CSIC-IDIBAPS). Estas radiaciones pueden causar daños en el ADN de las células. Si las lesiones no son demasiado importantes, ese ADN se regenerará correctamente. Pero una reparación defectuosa puede facilitar la aparición de un cáncer con posterioridad.
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La contaminación diaria
Más allá de los escapes radioactivos, el Estado español no se muestra muy transparente en cuanto a la contaminación que llega a nuestros platos desde el mar. En marzo, la fundación Oceana denunció que el Gobierno lleva cuatro años ocultando datos sobre los niveles de mercurio presentes en ciertas especies marinas. “Desde hace años, se intenta que se incluya al metilmercurio en la lista de Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP), pero hay muchos intereses para evitarlo”, explica Farré.

Los COP son –según resume el Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud de CC OO– sustancias químicas que tienen una elevada permanencia en el medioambiente al ser resistentes a la degradación; son bioacumulables, se incorporan en los tejidos de los seres vivos y pueden aumentar su concentración a través de la cadena alimentaria, son altamente tóxicos, y provocan graves efectos sobre la salud humana y el medioambiente; y tienen potencial para trasportarse a larga distancia.

“La gente dice ‘qué bien vivimos, cuánto bienestar’, pero nadie piensa en el aumento de la infertilidad, del asma infantil, del alzheimer, del cáncer, diabetes… esto se debe al puñetero modelo de desarrollo del que hemos disfrutado. Esto no sale gratis”, denunciaba en marzo Miquel Porta, catedrático de salud pública del Instituto Municipal de Investigación Médica y la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona) en El Escarabajo Verde de La2. Más allá de una postura alarmista, Porta (coautor de Nuestra contaminación interna. Concentraciones de Compuestos Tóxicos Persistentes (CTP) en la población española) reclama una sociedad que esté pendiente de lo que come.

Es muy importante consumir productos frescos y a poder ser ecológicos, no repetir todos los días los mismos alimentos y dedicar un tiempo tranquilo a las comidas. En estos momentos en los que la sensibilidad a los alimentos crece sin parar, es importante observar si algún alimento nos da reacción. La reacción puede ser flatulencia, malestar, contracción del esófago o estómago, espasmos intestinales, somnolencia y también bajada de ánimo u otros”, explica a DIAGONAL Pilar Muñoz- Calero, doctora y presidenta de la Fundación Alborada.

La doctora Muñoz-Calero explica los patrones de las nuevas enfermedades: “Son multisistémicas (pueden afectar a cualquier órgano o sistema aunque la causa sea la misma), son crónicas, pues el organismo que es incapaz de eliminarlos o asimilarlos los acumula en un intento de adaptación hasta que se satura la capacidad de acumular más sin exponerse a un riesgo más grave de que afecte a órganos o sistemas vitales. El intento de adaptación a los tóxicos agota a otros recursos y otras formas de compensación del organismo”.

“Muchos doctores recomiendan una dieta sana asumiendo que el paciente sabe cuál debe ser ésta. En general se manda una dieta que evite sal, azúcar o grasas saturadas sobre todo, eso está bien pero es insuficiente. La primera regla debería ser evitar aditivos, conservantes y colorantes que hacen daño a las personas sensibles y también a las que no lo son tanto”, amplía Muñoz-Calero.

Según el último informe de la Autoridad Europea de la Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés), casi el 50% de las frutas y verduras convencionales en el mercado europeo contienen restos de uno o de varios plaguicidas. “Peor aún” –mantiene Claude Aubert en el libro Otra alimentación es posible– “se constata que la proporción de alimentos que contienen más de dos residuos está en aumento constante desde hace varios años. La explicación es sencilla: para evitar rebasar el límite máximo de residuos”, se utilizan varios plaguicidas a niveles permitidos. Esto se denomina “efecto cóctel” y “no hay ninguna normativa que regule esta suma, ni se conocen muy bien sus consecuencias”, reconoce Farré.

El convenio de Estocolmo, que está en vigor desde 2004, es el instrumento legal más importante a nivel global, ya que exige la eliminación total del planeta de plaguicidas que presentan características de COP. De hecho, estableció la prohibición de la fabricación y el uso de nueve conjuntos de plaguicidas clorados y procedimientos para la identificación de nuevos COP que se pueden agregar a la lista inicial que establece el Convenio. En 2010, se añadieron otros nueve más. Donde más se acumulan estos contaminantes “es en las grasas: leche, mantequilla, carne, etc. El principal problema está cuando se han utilizado grasas en los piensos de animales y luego pasa a nosotros”, mantiene Farré.

La postura oficial de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) es asegurar que todos los alimentos del mercado cumplen la legislación y su consumo es seguro. Aunque este periódico ha intentado ponerse en contacto con la AESAN, ningún responsable ha contestado a nuestras preguntas. Más allá de lo que se utilice como plaguicidas, los COP también pueden llegar de una forma indirecta. Por ejemplo, “se utilizan muchos plaguicidas para limpiar parques o cunetas de carreteras. Esto afecta sobre todo al ganado, que come productos contaminados. Si utilizas un organismo peligroso hay unos plazos de espera en los que no debes ingerir ese alimento. Lo ideal sería que no se utilizaran, pero si se utilizan que sigan los protocolos”, denuncia a DIAGONAL María Andrés, de Ecologistas en Acción.

Rastros durante años

El DDT fue prohibido a nivel internacional en 1969. En España se ejecutó su prohibición en 1986. Sin embargo, hasta la decáda del 2000 se ha utilizado para producir otros plaguicidas tanto en Aragón como en Catalunya, explica Nicolás Olea, catedrático de Medicina Interna de la Universidad de Granada. En esta ciudad se presentó un informe en 2009, que indica que el DDT sigue presente en el 96% de las placentas de mujeres que dan a luz en la localidad andaluza. Sus principales consecuencias son malformaciones urogenitales en los bebés y menor peso en su nacimiento.

Los COP persisten durante años, por ejemplo, “debajo del aeropuerto de Bilbao hay un vertedero de lindano. También hay otro en Sabiñanigo (Huesca)”, denuncia Farré, quien afirma que cuando se pregunta por su peligrosidad todos sus responsables lo niegan. Según un estudio de 2009 de la Universidad Pierre y Marie Curie, la exposición al lindano y al DDT duplican el riesgo de contraer Parkinson en agricultores.

El descontrol de estos componentes no es algo del pasado. Según Farré, “el queso de mozzarella del sur de Italia es uno de los alimentos más contaminados, porque en Napoles la mafia lleva años quemando residuos ilegalmente”. Mucho más conocido se han hecho las dioxinas, que a inicios de 2011 obligaron a cerrar en Alemania 4.700 granjas, ya que usaban piensos contaminados.

EMBARAZADAS Y NEONATOS 

La mayoría de los contaminantes incrementa sus riesgos tanto en las mujeres embarazadas, como en los recién nacidos. Por ejemplo, la Agencia de Protección del Medio Ambiente de EE UU (EPA, por sus siglas en inglés) lanza desde su web unas recomendaciones específicas para mujeres en edad fértil y niños, instándoles a no comer carne de tiburón, pez espada o caballa, por ser peces que contienen altas cantidades en mercurio. Además, limita a 340 gramos semanales la ingesta de pescados y mariscos como gambas, atún enlatado claro, salmón, gado y pez gato; reduciendo a 170 gramos la ingesta de atún blanco (albacora), que tiene más mercurio que el enlatado.
En España, el 64% de los bebés que nacen tienen niveles demasiado altos de mercurio, según un estudio de 2011 de la Universidad de Valencia.

Fuente:
http://www.diagonalperiodico.net/Riesgos-invisibles-en-la-comida.html